Escrito por Tora el Martes, 22 de Agosto del 2006 a las 12:23 pm
Nací un día triste, de esos que solamente hay en pleno invierno, de esos plomizos que a nadie gustan, que anuncian una tormenta que nunca llega… y vine a este mundo llorando, como el día aquel, con el ánimo atormentado, sin ganas de salir al frío mundo que me aguardaba. Lloré cada día de ese crudo invierno porque el frío y la humedad se habían instalado en mi, el cielo era siempre gris, siempre brumoso, siempre absorvía el sol… Llegó la primavera y el cielo seguía gris, el frío se adueñaba de todo y mi lloro no cesaba. Sabía que mis lágrimas no convertirían en luz el día pero aún así lloraba. El cielo anunciaba esa tormenta que nunca llegaría… el anuncio era lo que hacía el día tan agónico, tan opresivo, la gente rumoreaba que la tormenta llegaría pronto… pero yo sabía que eso era mentira, sabía que nunca llegaría… y lloraba aún sabiendo que era mi lloro lo que mantenía encima de nosotros esa nube. Lloraba por el día en que vine al mundo, porque era un día que marcó mi existencia, porque la humedad entró en mis pulmones con el primer suspiro y supe que ya nunca estaría a salvo, sabía que siempre me amenazaría la tormenta, sabía que nunca llovería, pero la amenaza siempre estaba allí, por mi culpa, por mi razón, pero sin poder dejarla ir.
Entradas Relacionadas
Categoria: Desvaríos y opiniones
Escrito por Tora el Domingo, 6 de Agosto del 2006 a las 12:16 pm
Hace un tiempo, buscando cosas sobre nuestra perrita encontré esto… y por fin sé como se cuelgan videos en el blog.
Ojo a la mano de Olivia… el Travolta, inmejorable.
Entradas Relacionadas
Categoria: Desvaríos y opiniones, Perros y otros bichos
Escrito por Tora el Domingo, 6 de Agosto del 2006 a las 2:16 am
Mira a que hora envio esta entrada… si hace un par de años me hubieran dicho que un sábado a estas horas estaría en casa colgada del ordenador les habría dicho que eso era imposible de necesidad ¿en casa a las 2 de la mañana? jajaja, ni de coña. Pero la vida nos cambia mucho en nada de tiempo, vas adquiriendo compromisos y responsabilidades que, o bien pensabas que no tendrías (al menos en un tiempo), o bien éstas son diferentes a como te las habías planteado. Y es cuando te vas dando cuenta de que ya te estas haciendo mayor, que tu vida cambia mas rápido de lo que te esperabas o querías y, que, aunque no te guste, maduras (aunque sea a la fuerza). Yo hasta hace cosa de dos años era una “alcoholica” de fin de semana, raro era el sábado que no llegaba tajada a casa; me bebía medio Bilbao (o el pueblo al que fueramos de fiesta ese fin de semana). En mi cuadrilla hacíamos lo de todos los jovenes: primero de litros (ahora se han empeñado en llamarlo botellón) para que no se nos fuera mucho el dinero, luego de bares compartiendo vasos (y gérmenes, pero así se hacen anticuerpos) y por último “al pille”; el único problema es que en mi cuadrilla la única soltera era yo, el resto eran o parejas o solteros… y claro, al final me lié con uno de mis compañeros de soltería y libertad (ay, que le vamos a hacer, despues de tanto buscar los dos nos dimos cuenta de que lo que necesitabamos lo teníamos al alcance de la mano). Y desde entonces… a ahorrar. Dejamos poco a poco de salir de fiesta para ahorrar y poder pagarnos los viajes a República Dominicana (los billetes subían y nuestros ingresos no); luego dejamos de ir al cine (entre palomitas, bebidas, entradas y el viaje… una pasta) y pusimos en funcionamiento el ordenador como medio de ocio alternativo; finalmente no salíamos ni a tomar un café o cenar, porque decíamos que en casa (de su madre) estabamos mejor… y, claro, tanto ahorrar y mi trabajo por aquel entonces en una inmobiliaria… nos hizo dar el siguiente paso: un piso para nosotros (con su madre de visita, y mis padres para llenar la nevera de vez en cuando: ama te quiero una jartá). Y claro, ahora lo de ahorrar es una obligación, con los tipos de interés subiendo y yo en el paro… una gozada vamos. Menos mal que de vez en cuando vamos por ahí con la enana (nuestra perra), que sino me volvería loca. Pero claro, los sábados en casa, a estas horas y delante del monitor… si tan solo me hubieran dicho hace dos años lo que iba a estar haciendo ahora: les hubiera llamado locos.
Technorati tags:vida
Entradas Relacionadas
Categoria: Desvaríos y opiniones, Mi vida real... ese caos
Escrito por Tora el Viernes, 4 de Agosto del 2006 a las 12:12 pm
Hoy he tenido la segunda reunión de “esta mi comunidad”… y os aseguro que echo de menos mi época de administradora de fincas, cuando yo presidía las reuniones y mandaba callar a mi antojo y ahí la que cortaba el bacalao era yo… ¡que horror de gente! y menos mal que solo hemos ido la mitad! Resulta que en mi edificio nos parecemos en cierto modo a los de Aqui no hay quien viva (creo que todas las comunidades tienen cierto parecido). El primer parecido es que somos 6 vecinos (dos manos en tres plantas), tenemos radio patio pero a lo bestia: hablamos por la ventana de la fachada principal, tenemos la suerte de vivir en una zona extremadamente tranquila en la que solo pasan los vecinos… y alguna cosita mas, pero no lo pongo no vaya a ser que algun vecino lo lea y se sienta identificado… Bueno, a lo que iba. Que hoy hemos celebrado otra reunión con el tema de casi todas las comunidades antiguas: fachada y tejado. Y con el mismo problema de todas las comunidades (antiguas o no): los morosos. ¿Qué comunidad que se precie no tiene su moroso?. Pues nosotros, por lo visto, tenemos dos, es decir, un tercio de los propietarios son morosos… y claro, cuando el agua entra a chorro por el tejado eso es un gran problema… ¿Tenemos que afrontar el resto la parte de estos “insolidarios”? Pues si, eso tenemos que hacer. Manda huevos, si no queremos que se nos caiga el techo sobre nuestras cabezas (literalmente) tenemos que afrontar la parte de los que no aportan… con un par… Y es que asi son las cosas, en un grupo pequeño el gasto es mayor siempre… aunque se podría pensar lo contrario; las salidas y gastos considerados fijos se reparten entre menos y así el montante por propietario sube… si a esto le añadimos que alguno no paga su parte… pues mi hipoteca no se puede pagar si tengo que hacerme cargo de un gasto mayor… y eso ya me toca los ovarios. Porque, claro, si yo pago lo de mi vecino, le demando y al de diez años me devuelven mi parte… si, muy bien, pero, ¿quien se hace cargo de mi mensualidad del banco si no puedo pagarla por culpa de la derrama que me pasan para cubrir la parte de los morosos?. Así que me muero de la risa cuando, el único que tiene pagado el piso, comenta:”pues pedid un crédito personal, que dos millones te los da cualquier banco…”. Mentira, si tienes una hipoteca a 40 años, pagando casi 900 € al mes (y los tipos subiendo) y tan solo puedes justificarle una nómina al banco ( y no muy grande…
, te dan un crédito en sueños… porque en la vida real, no te lo dan ( y no te llaman gilipollas porque, en el fondo, los del banco tienen algo de vergüenza). Al final, lo de siempre… que en la siguiente reunión concretamos porque en este invierno alguno ve el techo en el suelo por la humedad… me descojono de la risa, yo ya he advertido que empezamos a hacerlo todo en condiciones (convocatorias en orden, libro de actas en orden, firmas con DNI, preparación de Estatutos por si acaso…
, porque esto va para largo y me veo en el juzgado poniendo denuncias por derramas impagadas cada dos días… que se preparen, porque cuando me toque de presidenta lo van a flipar…
Entradas Relacionadas
Categoria: Desvaríos y opiniones, Mi vida real... ese caos
Escrito por Tora el Viernes, 28 de Julio del 2006 a las 2:33 am
Pues resulta que mi perra, que acaba de cumplir 10 meses, ha tenido su primer celo. Si ya de por si es cariñosa… estos días no había quien la aguantara. Nosotros llevamos sacándola con correa casi un mes para que no se nos escape por culpa del subidón de hormonas que tiene (y porque no nos apetece que venga con sorpresita). Y, ¿que nos pasa al sacarla de paseo? que todos los machos a un kilometro a la redonda se acercan para… bueno es evidente para que se acercan. Cuando su dueño está cerca no hay problema: “es que está en celo”… todos lo entienden. El problema es cuando aparece un perro suelto cuyo dueño está sentado a 200 metros. ¿Qué hago, le pateo a su perro para que no monte a mi enana? Estoy harta de que cuando una perra está en celo sea su dueño el que cargue con toda la responsabilidad de montas indeseadas: señores propietarios de perros machos, es su obligación permanecer cerca de ellos ya que los machos estan en celo todo el año (circunstancia extrapolable a los machos de muchas especies). A mi no me importa que vayan sueltos en las zonas habilitadas, solo faltaría que me importase ya que yo suelto a la mía en cuanto puedo (y si no está en celo claro), pero hay que estar pendiente de ellos, como si fueran niños: nunca sabes lo que van a hacer, a donde van a ir… además hay mucha gente que los incita para luego tener de que quejarse (una señora le hizo a la mía, cuando era cachorro un amago con un paraguas… señora, si el perro hubiera sido otro le habría mordido, y no como ataque, sino en legítima defensa). Así que desde aquí un llamamiento para esos propietarios irresponsables: estén pendientes de sus perros como si fueran sus hijos. Si aún así siguen sentados en el parque mientras el perro campa a sus anchas… revisen el concepto que tienen sobre la paternidad.
Entradas Relacionadas
Categoria: Desvaríos y opiniones, Perros y otros bichos