Cuídela…
Escrito por Tora el Domingo, 7 de Enero del 2007 a las 5:15 am
Esta semana he estado liada… y muy cansada… los excesos navideños han hecho mella en mi ya de por si maltrecho cuerpo y los horarios infrahumanos de esta semana han hecho el resto…
Pero tenía que escribir ésto. El viernes pasó por mi caja un matrimonio de unos cincuenta años. Ella llevaba gafas, como yo, y hablaba muy bajito… me preguntó que si estaba mal de los ojos como ella… que lo suyo era porque había estudiado mucho. Yo, una simple cajera ala vista de muchos, le respondí que yo también había estudiado mucho, y que me había subido mucho la graduación durante mis estudios.
Su marido mientras tanto embolsaba los artículos que yo pasaba por el escáner.
Luego me preguntó que si estaba casada. Le dije que sí. Me preguntó que porque no llevaba anillo, y le contesté que porque no los habíamos hecho, porque no los íbamos a usar.
El marido seguía recogiendo la compra.
Ella me dijo que le podía “hacer precio” porque “eramos amigas” y teníamos las dos los “ojos malos”. Le sonreí y le dije que desgraciadamente no podíamos cambiar los precios… que si pudiesemos las compras de nuestros conocidos serían mucho mas económicas. Todo ésto se lo dije sonriendo, siguiendo su broma.
El marido seguía con las bolsas y los productos que habían comprado.
La mujer me preguntó: ¿y tú estás casada?.
Miré al marido que seguía embolsando como si nada… le iba a contestar que ya le había dicho que no, mosqueada, pensando que me estaba tomando el pelo… el marido levantó la vista y me lanzó una media sonrisa… sus ojos rezumaban pena…
“Si, estoy casada”, “¿Y porqué no llevas anillo?”, “Porque no los hemos hecho”. Justo en ese momento terminé de pasar los productos, ella sonreía inocentemente, iba vestida impecable, bien peinada, maquillada… les dije cuanto era; él sacó la cartera y la tarjeta, me la dió me enseñó el DNI y firmó la boleta.
Ella sonreía.
Cuando le devolví su tarjeta y le dí la cuenta me dieron ganas de decirle “Cuídela…”. Ella se despidió de mí, él se fué sin mediar palabra, como había estado todo el rato… según se alejaban yo pensaba “muchacho, estás haciendo un gran trabajo con ella… cuídala”.
Por la noche, al recordarles me dije que la vida puede ser cruel y hermosa al mismo tiempo; esa pareja me lo habían demostrado. Y pensé que realmente se debían de querer mucho… por como iba ella de guapa… y por como preguntaba por el matrimonio a una desconocida… realmente, esa mujer debía amar mucho a su marido, aunque probablemente sea lo único que recordara…
Technorati Tags: alzheimer, enfermedad, matrimonio
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Comentario de Liamngls
Realizado el Domingo, 7 de Enero del 2007 a las 9:48 am
Comentario de loretahur
Realizado el Domingo, 7 de Enero del 2007 a las 2:44 pm
Una de las enfermedades que más miedo me da no es ni el SIDA ni el cáncer: es el alzheimer. Perder todos tus recuerdos, esos que has ido recopilando a lo largo de tu vida. Porque cuando eres un anciano, las posesiones materiales no te valen de nada pero los recuerdos, esos siempre quedan.
Que un ser querido no te reconozca tiene que doler horrores. Ojalá se encuentre una cura.
Comentario de Taikochu
Realizado el Domingo, 7 de Enero del 2007 a las 5:23 pm
Preciosa historia…eres mu buena
Comentario de Baloo
Realizado el Lunes, 30 de Abril del 2007 a las 1:49 pm
Realmente conmovedor… este tipo de parejas siempre me han resultado muy entrañables (por desgracia son muchas mas de las que pensamos, ojalá se encuentre cura para esta horrible enfermedad).
…..
